Después de una jornada de trabajo en el tianguis de la colonia Tierra y Libertad, el hombre de 42 años comenzó a pedir el favor para que le pidieran un inDriver que lo llevara a casa, pues su celular se había quedado sin batería, cuando fue agredido por un joven que vecinos lograron retenerlo.
Hay personas que terminan su jornada de trabajo con el único deseo de volver a casa, descansar y prepararse para salir nuevamente al día siguiente a buscar el sustento. Para Marco Antonio, un hombre de 42 años dedicado a la venta en el tianguis de la colonia Tierra y Libertad, en Tepic, ese regreso terminó convirtiéndose en una experiencia dolorosa.
De acuerdo con las versiones de testigos, después de concluir sus actividades, Marco Antonio intentó solicitar un vehículo mediante la plataforma inDriver. Sin embargo, su teléfono celular se había apagado, por lo que comenzó a pedir ayuda a las personas que transitaban por la zona de la calle 21 de Febrero, casi esquina con el bulevar Luis Donaldo Colosio.
Pasaron varios minutos hasta que se acercó a una joven para pedirle el favor de solicitar un automóvil. Lo que parecía una petición sencilla habría provocado el enojo de la pareja de la mujer, un joven que presuntamente sacó un tubo de metal y comenzó a golpearlo repetidamente en la cabeza.
Frente a la tienda Kiosko, Marco Antonio terminó tendido sobre la calle, malherido y en medio de una situación que puso en riesgo su vida.
Su testimonio refleja el miedo que vivió durante la agresión. Según relató, llegó a hacerse el muerto para intentar que su atacante dejara de golpearlo. Sin embargo, ni siquiera eso detuvo al joven, quien continuó agrediéndolo hasta que vecinos de la zona intervinieron.
Fueron esas personas quienes corrieron para auxiliar al vendedor y retuvieron al presunto responsable hasta entregarlo a agentes de la Policía Municipal.
Paramédicos de Protección Civil y Bomberos de Tepic brindaron atención a Marco Antonio, mientras que el joven fue detenido y puesto a disposición de la autoridad competente. El tubo metálico presuntamente utilizado en la agresión fue localizado dentro del automóvil en el que viajaba con su novia, vehículo que también quedó asegurado.
Detrás de esta historia hay algo que no debería olvidarse: Marco Antonio había terminado su jornada intentando ganarse el pan de cada día. No buscaba problemas, según las versiones conocidas; únicamente necesitaba ayuda para conseguir transporte.
En una ciudad donde tantas personas salen cada mañana a trabajar con la esperanza de regresar sanas y salvas a sus hogares, su historia recuerda que un gesto de solidaridad puede hacer la diferencia y que ninguna petición de ayuda debería convertirse en motivo de violencia.
El equipo de Enguasados MX agradece a todas las personas valientes que intervinieron para auxiliar a Don Marco, entre ellos un repartidor de mandaditos.



